Escribir novela: el oficio culto

30 Sep

Escribir novela es un oficio culto.

En realidad cualquier oficio que pretenda la perfección es culto. El oficio es un conocimiento aplicado, que es a un tiempo involutivo, revolutivo y evolutivo.

involutivo: Todo conocimiento como escribir novela, pintar lienzos al óleo o construir violines supone, en primer lugar, que se haya llegado a un conocimiento crítico a partir del cual una cosa adquiere propiedades que les son propias. Un oficio es involutivo porque requiere contínuamente regresar a sus orígenes a fin de mantener su esencia primigenia aunque de esta esencia sólo quede el nombre como reza la expresión latina:

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

(De la rosa primigenia sólo nos queda el nombre)

revolutivo: Todo conocimiento como escribir novela, pintar lienzos al óleo o fabricar zapatos supone repetir procesos, repensar prácticas, recrear modelos. No se trata de un juego de palabras: muchos de los inventos más útiles tanto en el arte como en las ciencias están relacionados con un hecho colateral del trabajo reproductivo que suscita un nuevo descubrimiento. En lo revolutivo es donde ocurren las crisis y esa es su mayor virtud.

evolutivo: Todo conocimiento como escribir novela, pintar lienzos al óleo o soplar botellas supone una posibilidad de optimización sea de las expresiones (artísiticas) o de los procesos de fabricación de algo, lo cual siempre es el resultado de un punto llamado diacrítico, es decir, un punto en donde la crisis puede ser resuelta y de hecho lo es provocando la evolución, o sea, el nacimiento de un nuevo algo, de una nueva cosa.

Tanto en lo involutivo, como en lo revolutivo, como en lo evolutivo hay investigación y discernimiento. ¿A donde voy con todo esto? Escribir novela es un oficio culto. La palabra “cultura” comparte raices con la palabra “cultivo”. Ser culto no quiere decir otra cosa que haberse cultivado a sí mismo. Nunca dirás que amas el cine si no has visto películas como “Fanny y Alexander” de Igmar Berman, “Tiempos modernos” de Charles Chaplin o “Memorias del subdesarrollo” de Tomás Gutierrez Alea, por mencionar unas pocas de relativo fácil acceso entre decenas que probablemente pasen del todo inadvertidas para ti.

No dirás que te gusta la pintura si no has visto siquiera en buenas reproducciones obras del Impresionismo o de la Escuela Flamenca o del Renacimiento cuando la virtud era el trazo y el oficio. Pero también a los llamdados modernos y posmodernos y los popomas que trasgredieron la expresión de los pinceles depositandolas en la intención y en los materiales al uso provocando una complejidad que antecedió con lógica a los medios de comunicación. Yo,  creo que fuí un poco de esa ola y ,creo que hoy soy de la vieja escuela, la de la figura (preferiblemente humana) y la pincelada narrativa, aunque sea brusca como la de un Velazquez o temporal como la de un Monet.

No dirás -jamás- que eres escritor si no anduviste por un Hermann Hess, por un Ray Bradbury (aún por un Theodore Sturgeon) y por un inefable Jorge Luis Borges.

Me disculpo por tantas artes que no interpongo y tantos nombres que no manifiesto. No pretendo más que una idea simple: No corras a escribir una novela después de leer un exitazo. He conocido chiquillos que quieren escribir novela poque les ha encantado un bodrio como Angeles y Demonios. Hay lecturas que merecen no hacerse nunca. Conozco personas que sólo han leido en sus medianas vidas todos los cotizados tomos de Harry Potter. Con ese acervo no se puede escribir.

Si hay una actividad imprescindible para cualquier arte esa es la lectura. Lee constantemente. La maravilla de no tener automovil es que puedes dedicarle muchas horas de tu vida a un enriquecimiento divertido como es leer. Quien piensa que es aburrido es como quien dice que el dinero no es importante sólo porque no lo ha tenido. No hay como la lectura para contruir mundos, para prefigurrar imágenes, para rediseñar movimientos. Pero, claro, también importa lo que se ve: un buen óleo es una novela que no se ha escrito, una buena película es un ambiente que eventualmente matice un relato propio.

El arte no circunscribe un sólo modelo sino que comparte fórmulas, tonos, estilos no solamente de otras épocas y autores sino de cualquier expresión. ¿Cómo describir el hilo de luz que dibuja el contorno de dos amantes si nunca disfrutaste una brillo incidental de un proscenio en las siluetas de una pareja de bailarines?

Lo más peligroso es tener referencias además de pobres, pocas, pues acabarás haciedo un pésimo boceto de algo que ya fué bocetado, si me entiendes.

Como en cualquier otro oficio, existen los escritores productivos y los reproductivos. Los productivos se mueven continuamente en las tres dimensiones de todo arte: la involutiva, la revolutiva y la evolutiva. Los reproductivos se acomodan  en una única dimensión, la revolutiva,  como si revolver y oler la mierda bastara.

Nota: Escribir novela… Para aprender a escribir no te bastará un solo post, ni siquiera una sóla lectura de este o muchos post. Cuentame cual es tu mayor frustración. Cualquier consulta te la responderé personalmente. Hazme saber si este post te ha ayudado (o si debo dedicarme a otra cosa). Una nota tuya siempre recibirá mi agradecimiento.

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