Omne initium difficile: Empezar a escribir (II)

3 Dic

Si no se tiene una Idea, una manera de empezar a escribir es concibiendo un personaje. De hecho un buen personaje puede proveer de material ilimitado para escribir toda una serie literaria o televisiva.

De un personaje es propicio argumentar su infancia que es donde se construyen la mayoría de las actitudes que terminan conformando la personalidad de un individuo (…) Aún antes que esto se deberá hace una descripción física y caracterológica. (…) Finalmente las justificaciones de su relación con otros personajes antes del comienzo de la trama.

Por eso no se trata de una mera cronología de sucesos tal cómo correspondería a una biografía, sino a un completo estudio que hagan comprensible su personalidad  para el escritor en tanto que para el lector o la audiciencia, las generalidades justificaorias de su comportamiento en la trama.

Un ejemplo:

Elisa, 12,22. Baja estatura. Trigueña. Bien formada. Sumisa mientras no exlote pues se vuelve incontenible y suele decir cosas de las que luego se arrepiente.

Elisa es una niña cuando conoce a Samuel. Es de formación católica. Hace unos pocos meses está viviendo con la madre después de recibir una tremenda golpiza por parte de una de sus hermanas mayores para quien trabajó como doméstica por varios años.

Sus años de estudio transcurren con mucho éxito académico. Encontrándose a mitad de  la secundaria, y ya entrada su adolescencia, su madre se vuelve muy desconfiada y le hace acusaciones injustas, por lo que se empieza a formar en Elisa un fuerte rencor hacia ella y hacia aquella casa. Solo sueña con el dia en que pueda salir de allí. Ya para entonces empieza a interesarse en algunos muchachos de su escuela. Tiene un sueño repetitivo en el que huye de su casa con un joven.

Asume una actitud de repudio para todo aquello que implique labores domesticas. Se vuelve poco colaboradora, especialmente con Norma, con quien se siente aún comprometida a hacerle de empleada siempre la solicita. Cada vez va teniendo menor importancia para ella la vida de Norma y su familia. Comienza a negarse a realizar ese tipo de labores restringiéndose al ámbito de la casa la madre, especialmente cuando se le hace insoportable el desorden reinante, frecuentemente en medio de sus propios gritos y mientras golpeaba con rabia mesas y aparadores con la escoba que barre. Los fines de semana cuando esta su madre en casa, casi no realiza nada, lo único que le importa es leer y estudiar. Con frecuencia se escuda en el estudio para salir a casa de alguno de sus compañeros de estudio. Estos encuentros se convierten en conversaciones y juegos de mesa. Si realmente hay una tarea que realizar, la hace por la noche sola.

Ya para entonces ha empezado a preocuparse por su figura y ha empezado a negarse a comer ciertos alimentos. Conforme ha ido creciendo se ha ido sometiendo a mas y mas regímenes dietéticos y  de ejercicios.  Lo que más le gusta es leer y puesto que no dispone de un buen lugar en la casa debido a la continua  algarabía de sus hermanos, se repliega a pequeños rinconcitos de la casa pasando desapercibida. Es poco habladora, pero sigue siendo una devoradora de libros, sobre todo aquellos que le exige el colegio, llegando a aprenderse algunas partes de memoria. Cuando lee El Quijote, hace resúmenes, mapas de rutas del Quijote, cuestionarios de preguntas y respuestas, síntesis de capítulos enteros, que luego facilitaba a sus amigas Jessica y Yamileth, las cuales se sirven de ella, pero le quedarán como amigas toda la vida.  Por el momento la consideran aburrida y por más que pofían no logran sacarla de su esquema de vida. Mientras tanto Elisa procura atender sus propias necesidades e impulsos, los cuales son mayormente una enorme necesidad de aprender y hacer, en un muy limitado mundillo -en el que lo único importante es lo vano-, rodeada de gente igual de vana.

A Elisa le gustaba la amistad con Jessica porque es muy alegre y le gusta jugar de personajes, como haciendo teatro, se divierten mucho remedando personas que conocen y recreando personajes. Siempre están sonriendo y cuando Jessica llama la atención de Elisa por sus excesivas carnes, lo hace como si fuera broma. Elisa no le da mayor importancia. Sin embargo, después cuando esta sola sus palabras producen el efecto de volver a Elisa cada vez un poco más anoréxica.  Aún así,  ambas han aprendido a aceptarse como son.

En la medida que Elisa va abandonando sus crisis de adolescente, se vuelve manipulable,  y vuelve a mostrar  disposición y energía para atender  solicitudes de tanto de  su familia como de  otras personas, como sus amigas que se aprovechen para que le haga todo tipo de trabajo del colegio, mayormente en detrimento de si misma, ya que se agota explicando a otros o haciendo las tareas que no son su responsabilidad y luego no le alcanza el tiempo para estudiar lo suficiente y sus calificaciones bajan, por lo que se ve obligada en sus ultimos años de colegio a encerrarse en un cuarto para estudiar. Está a punto de perder su año y su madre y familia no pueden enterarse de esto.

Este tipo de actitud servicial trae consigo un nuevo escollo para Elisa ya que la madre la proyecta como una hija que en la que tendrá apoyo económico para ayudar a salir adelante a  las otras hermanas. Así que se ve obligada a hacer algunos trabajos esporádicos para pagarse sus uniformes y libros en el periodo de vacaciones del colegio.

Un día le avisan que ha ganado una beca de la Alianza Francesa para estudiar francés, la cual incluye un viaje a Francia como intercambio estudiantil, pero la madre se opone terminantemente provocando tal vez la primera gran frustración de la vida de Elisa. Para entonces fortalece la idea de que para llegar donde quiere seguramente deba huir de su casa. Así que alberga el sueño de llegar a dominar la lengua francesa y tal vez llegar a viajar a Francia o a cualquier otro lugar del mundo algún día. Por ahora la vida se reduce para ella a las dificultades con que se ha encontrado siempre y a sus sueños de lograr ser alguien reconocido como una actriz, una escritora, una bailarina. Sueña y se esfuerza porque confía en sus fuerzas y sabe que se basta ella misma para lograrlas. No obstante, cuando termina el colegio y quiere estudiar actuación en la universidad estatal toda la familia encabezada por la madre se le opone nuevamente.

También se le opone la sociedad, porque la adaptación a la Universidad no resulta fácil. No logra hacer amistades y se encuentra sola, inmersa en un mundo del que apenas tenía referencias, sin contar con el apoyo de nadie.

Por esta época camina dos horas diarias para llegar a la universidad y pasa todo el día sin llevarse bocado a la boca. En su lugar recibe la presión constante de su madre que pretende se convirtiera en enfermera o que deje los estudios y se ponga a trabajar, porque posiblemente sólo está perdiendo el tiempo. La presión es tan grande y la desazón tan arraigada que termina por abandonar la universidad. Aprovecha una exigua oportunidad que surge y comienza a trabajar en un Supermercado de cajera.

Así que cuando se vuelven estables sus ingresos, ajustándose el cinturón al máximo, matricula en una universidad privada optando por la carrera en boga: Administración de Empresas.

Entonces la madre no tarda en solicitarle una mesada y al mismo tiempo, ya que no está estudiando lo que ella quería, se desentiende totalmente de su suerte a tal punto que sabe donde trabaja la hija pero no que es lo que estudia.

En la universidad ella se ha ganado el aprecio de profesores y compañeros. A duras penas logra cubrir los costos, no solo porque son altos, sino porque se ha convertido en la “apagafuegos” de los problemas económicos de su casa que tienden a ser interminables. A consecuencia de esto viste y calza muy mal. De vez en cuando logra ir al cine, lo cual se ha convertido en el único respiro en su opresiva vida. Cuando finalmente se ve imposibilitada para costearse los estudios, no le queda mas remedio que estudiar por medio de un crédito de una institución estatal que presta dinero para estudiar.

Para entonces Elisa mantiene a escondidas un romance con el hermano de Yamileth, el cual no la toma en serio por supuesto. Así que después de pensarlo mejor decide buscar otras opciones. Así va teniendo relaciones cortas e improductivas en la que no llega a interesarse en nadie. Mantiene un poco la obsesión por Alexander, ya que este tiene ciertas manías que despiertan sus instintos, pero con el que no se esta dispuesta a tener una relación sexual, tal y como el la invita a tener, a menos que este la tome en serio, tiene un presentimiento y miedo  porque esta segura que una vez que Alexander la tome, dejara de interesarle y no quiere ser utilizada.

Otros: Escorpión. Azul. Miope.

Nota: Empezar a escribir… Para aprender a escribir no te bastará un solo post, ni siquiera una sóla lectura de este o muchos post. Cuentame cual es tu mayor frustración. Cualquier consulta te la responderé personalmente. Hazme saber si este post te ha ayudado (o si debo dedicarme a otra cosa). Una nota tuya siempre recibirá mi agradecimiento.

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