Esta es una edad curiosa, la mía y la de la criatura humana como tiempo histórico.

18 Nov

Hay demasiada información y un lector permisivo que acepta con sumisión la literatura pobre que se le ofrece. ¡Paga por ella! ¡Cómo si después de mucho garrote inclinara la cabeza el humillado para agradecer a quien le humilla!
Siempre me asombra la facilidad con que se venden los libros de baja ralea. Me provoca un cuestionamiento puntal acerca de lo que llamamos arte y la posibilidad de que las obras verdaderamente majestuosas se hayan extraviado en las oquedades de la vida de individuos que no podían sobrevivir a la astucia de los arribistas, los apadrinados y los que fueron aupados en cunas preciosas en lugar de heno.
Creo que los filósofos debieran considerarse productores de un modo de actividad que enriqueció el arte antes de sus supuestos descubrimientos sobre la vida. Se me ocurre que sostienen procedencias de estilo más claras que los dudosos escritores históricamente exitosos.
En todo caso, aprender a escribir es un oficio en sí mismo y por eso es bastante fácil comprender por qué un escritor o un guionista (de esos que han escritos obras que merecen mencionarse)  suelen tener tantas dificultades para explicar como logran sus maravillas.
Es razonablemente discutible uno u otro método porque la mar de veces detrás de toda obra  imponente hay un enorme flujo de intuición más que de pensamiento estructurado aún cuando se refiere al (pensamiento) científico. La estructura es también el estilo. Por eso para aprender a escribir  hay que darse a los libros, al cine y a la pintura sin mezquindad, sin disciplina y sin heroismo. Hay que darse al arte -todo el arte ayuda a aprender a escribir- en abandono, en contemplación, en diversión, cómo la vida debería ser.
Este blog es una compilación de textos que he rescatado de varios lugares -momentos-, en un intento de sistematizar un poco ese mundo que los ha motivado porque el Método de Personaje como pináculo de los estudios sobre la literatura, los medios de comunicación y la criatura humana, es a fin de cuentas, un sistema de amarres, un método basado en restricciones, con el único propósito de darle  forma a una miríada de ideas alborotadoras.

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